|
“A mediados del siglo XIX La Boca era un poblado de campo abierto y escasas viviendas que se desplegaban desde el Riachuelo (...) F. Latzina le reconocía ya una función activa de afirmar que “ es el barrio marítimo de la ciudad”, *1 y añadía “Sus casas de madera situadas en terreno anegadizo, se han edificado sobre postes de un metro y más de altura, a causa de las inundaciones”...
Construcción típica del barrio de La Boca.
En
efecto, los inmigrantes construyeron
sus casas sobre los pilotes de
madera y paredes de chapa. Se las conoce
con el nombre de
conventillos
(diminutivo de convento).
Constituyen
un interesante exponente de arquitectura espontánea, caracterizada por
las numerosas soluciones inmediatas (se necesita una ventana... se abre
una ventana).
Sencillos balcones, improvisadas escaleras y muros multicolor". Había que aprovechar los sobrantes de pintura utilizados en el calafeteado de los barcos”, claro esta que con el transcurso de los años, aquella “necesidad" pasó a ser un “efecto deseado”.
Cabe
destacar, que se consideraba conventillo o casa de inquilinato
"a aquellas que alberguen a más de cinco familias o personas independientes,
incluído un encargado, cuya unidad de locación sea una pieza, y que
tienen en común los servicios de baños, lavatorios, letrinas y lavaderos”.
Según una ordenanza municipal, la superficie de las habitaciones no
debería se menor a 12 metros cuadrados y su altura mínima de tres y
medio .
Sin
embargo, la falta de recursos de sus inquilinos, trajo como consecuencia
, que los cuartos fueran ocupados por varias familias, que contaban
solo con una cortina o biombo para dividir un ambiente.
Cada uno conocía la vida del otro por el efecto de esta apretada convivencia, donde el nacimiento, la promiscuidad y la ausencia de higiene formaban parte de la vida cotidiana.
|